Quien tiene un amigo tiene un tesoro. No cabe duda de que la amistad es un pilar fundamental de nuestra vida.

Fue durante el siglo XX cuando comenzó la iniciativa para establecer el Día de la Amistad o Día del Amigo internacional. Surgió gracias a una campaña llamada ‘Cruzada Mundial de la Amistad’ y luchaban para realzar la paz y la armonía entre las personas. Su creador fue el Doctor Ramón Artemio Bracho en Puerto Pinasco, en Paraguay.

Desde 1958 el doctor ejerció la presidencia de la Cruzada y con el paso de los años fue consagrando la celebración de la amistad en Pinasco, siempre en la última semana de julio. Dentro de las celebraciones lo más significativo era visitar hospitales, escuelas o cárceles para potenciar la reconciliación entre las personas.

Después el Gobierno de Paraguay decidió que cada 30 de julio se celebraría la amistad a raíz del trabajo que había iniciado el doctor tras una reunión de amigos, convencido de que sería capaz de promover un mundo mejor y más humano. Y lo consiguió.

La tradición tenía sus replicas en muchos países, sobretodo en los de América del Sur, aunque las fechas diferían según cada país. No fue hasta el 3 de mayo de 2011 cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió designar el 30 de julio Día Internacional de la Amistad. «A través de la amistad, cultivando los lazos de la camaradería y fortaleciendo la confianza, podemos contribuir», dicta la resolución.

Ya no hay excusa para celebrar cada 30 de julio la fortuna de tener un amigo a nuestro lado. Un bien tan preciado por el que muchos lucharon para incluir en la lista de días mundiales.